Las babas del diablo
Sintió la humedad espesa recorrer su perfil izquierdo.
Fragor de un abrazo partido al silencio inducido.
Acarició ese sutil arrebato restregando la mejilla en el suelo.
Sonrió.
Se llevo los dedos a la boca hasta hartarse de su sabor metálico.
Abrió los ojos.
Y allí estaba.
Con su tez pálida
cincelada por violáceas ojeras.
Con el selvático anaranjado
meciéndose en su cabeza.
Con su par de zafiros laqueados
refulgiendo bajo el manto de luna.
Dejó vagar las manos por sus pómulos de mármol.
Un sendero escarlata irrumpió en su blancura,
desde la púdica comisura de sus labios
hasta el rocío barnizado en sus pestañas.
Meció sus párpados el suave aroma del salitre.
Una quimera acechaba desde el fondo de su par de aljibes.
Rodeo su frágil cuello con las manos.
Ensortijó los dedos en su matorral de rizos.
La lengua recorrió voraz la geometría de su mandíbula.
Con insania.
Con deseo.
Cruzó miradas desde el lóbulo de su oreja.
El reflejo del escarnio petrificado en su tumba marina.
Mordió la tierna carne hasta el entierro.
Embebido en su estirpe mitológica,
pinceló de espasmos de lujuria
el parqué.
El rojo amainaba su vigor en un bordó fosilizado.
La costra irreversible de una fracción de milenio.
Atrajo la cabeza hasta su pecho.
Besó el témpano de su frente,
y cerró los ojos de un suspiro.
Primera publicación:
https://elixirdetintachina.blogspot.com/2014/12/las-babas-del-diablo.html
Photo by Daniel Torobekov

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