Piove (2022) - Festival Buenos Aires Rojo Sangre




Creo que el auténtico menos es más deviene del poder concentrar el máximo poder significante en una pequeña cantidad de elementos que puedan convertirse en pistas a ser resignificadas a lo largo del relato y se vuelvan huellas claves del proceso de crecimiento de los personajes. No se necesita un despliegue cuantitativo sino cualitativo para que una película alcance su máximo potencial de significado. Paolo Strippoli (A Classic Horror Story) lo entendió a la perfección y se lanza con Piove (2022), su primer largometraje en solitario, a desentrañar el trauma de una sociedad que fermenta bajo tierra sus miedos y pensamientos más tenebrosos.

  

Piove es un gran exponente de lo que llamo el terror metafórico, en el cual el género busca ser un medio de reflexión para resignificar vínculos y emociones humanas a través de su magnificación violenta. Con ésto me refiero a que la violencia funciona aquí como un mecanismo de extrañamiento que utiliza el desborde y la transgresión moral para focalizar en un sentimiento o situación específica con el objetivo de crear nuevas perspectivas de interpretación. Cabe aclarar que lejos está de tratarse del terror moralizante o con bajada de línea adoctrinante, puesto que el terror no encierra un juicio de valor que lo motive, sino más bien se trata de una representación tendiente a una emoción violenta, desaforada y por fuera de cualquier límite de la convivencia social.

En el caso de Piove, el sentimiento sujeto a disección es el poder destructivo del resentimiento cuando crece en un vínculo carente de comunicación. Si bien la película se centra en la relación conflictiva entre padre e hijo que lidia con un duelo mutuo, la galería de personajes que hacen aparición en el film refuerzan esta idea del potencial nocivo del resentimiento en todas sus formas, tanto dentro del seno de una familia como en la intolerancia social de las calles. El deterioro urbano que funciona como espacio escénico de los hechos acompaña el relato como contracara constante de la fragilidad de los vínculos sociales y la emergencia de una epidemia que desborda desde las alcantarillas la toxicidad de sus frustraciones y miedos más recalcitrantes. Con sólidas actuaciones que permiten entrever un universo interno de complejidades que oscilan entre el afecto y el desdén, Piove construye un drama terrorífico de una belleza visual y simbólica desbordante con un ritmo narrativo que te mantiene al borde del asiento en todo momento.

Actualmente se encuentra en cartelera en el marco de la 23° edición del Festival Buenos Aires Rojo Sangre. Pueden verla el próximo Martes 22 de Noviembre a las 18hs en Multiplex Belgrano (Vuelta de Obligado 2199).

 

 


 



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